Cómo empezar cuando ya no hay nada que decir...
Nada que preguntarse aunque las dudas ronden permanentemente.
¿Recuerdas cuando la vida era saltar encima de la cama con el riesgo de caer en una esquina del cabecero?
Una preciosa cicatriz era la vida.
¿Qué hacer cuando tu vida se llena de heridas de guerra?
Demasiadas cicatrices.
El pulso del vacío se está haciendo muy hondo. Mis libertades se atan a una hoguera sin humo. Todo está ardiendo menos tus alas. ¿Qué te puedo decir? Te quiero. Te queremos. Pensé que nunca se te olvidaría. Pensé que lo sabía tu sonrisa, pequeño, pero no era más que una máscara pintada en tu cara, llenando de alegría nuestros corazones. Pero quién iba a pensar... Quién iba a saber...
¿Qué hacemos ahora con tus páginas en blanco? ¿Qué hacemos? Te quedaba tanta tinta y no la supiste ver. Si apenas saboreaste un mordisco de todo tu pedazo de vida. Querido, ¿qué hacemos ahora con tus alas?
Ya sé, te las daré de vuelta, y volarás conmigo allá donde vaya, ¿me acompañarás? Te llevaré a recitales, a conciertos, de fiesta, donde quieras... Te llevaré como amuleto en mi piel, pequeño. Y ahí nunca más te harán daño, nadie, nunca.
Has dejado un borrón en nuestras vidas, pero a nosotros nos queda seguir escribiendo. Me quedo con lo bueno. GRACIAS por todos los buenos momentos. No te imaginas cuánto te echaremos de menos. Te quiero tantísimo...
Buen viaje, pequeño gran genio. Aquí se queda tu tinta, ya puedes volar.
Precioso
ResponderEliminar