viernes, 29 de agosto de 2014

Otro día más.

Un poco de rock para empezar el día.
Sales de la ducha a la hora que deberías salir de casa.
Siempre apurando hasta el último momento.
Y en todo.
Sin conseguir nada.
Siempre tarde,
creando retos inútiles. Y.
Vaya.
Otra batalla perdida.
¿O es que nos rendimos?
Ganas de llorar cuando no debes.
Señales... ¿malinterpretadas?
¿Coincidencias? ¿Casualidad?
Oh, no. No lo creo.
Se alinearon las estrellas, los planetas, nuestros cuerpos no celestes.
Y, claro, polvos interestelares.
Oh, sí.
Y pum.
Bola de humo.
Como de ninja.
Y todo se esfuma, joder.
Todo.
Y ya no hay ganas de luchar y entonces.
¿Fui yo la que se rindió?
¿O acaso estaba sola en el campo de batalla?
Dammit. Seguro que llegué tarde.
Y sigo.
En lucha con mi Tyler Durden.
El que viene a por mí cuando me ahogo
en esos mares de vino y cerveza.
En esas noches de rasguños y aullidos.
De "sácame del lodo" y "espero no salpicarte".
No traicionarte y acabar jodiéndote.
Hundiéndote en mi mierda.
Que ya bastante tenemos.
Ya bastante nos falta.
Decir adiós. A veces.
A veces cuesta años.
A veces cuesta tomar decisiones.
A veces basta sólo un rato.
Y cuesta mucho.
Cambiar el chip.
Y ¿por qué no?
¿De verdad quieres vivir la vida que ellos te ofrecen?
El mundo es egoísta.
Fingen ser felices para que sigas su ejemplo.
Y entonces un día te despiertas y piensas
(sí, de repente piensas):
¿Dónde están los besos que te debo?
(Como Robe)
¿Dónde están los besos que te debo, vida?
¿Dónde está quien quise ser?
¿Y quién cojones soy ahora?
Eso me da por pensar,
cuando el desasosiego de las miradas cabizbajas inundan el suelo por el que camino.
Yo tampoco quiero vuestra mierda.
Vuestras inundaciones.
Yo sólo quiero una humedad
y es la que dejo en su cama.
Basta ya de formalidades.
¿Quieres ser alguien?
Pues piensa
y luego sé.

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