miércoles, 31 de diciembre de 2014

Reflexiones de otro 31 de diciembre: sé feliz.

Las horas se acompasan con el crujir de los esqueletos
que se escurren de las cortinas de mi cuarto.
Juegan a hacer sombras en el techo y por todas las paredes, dibujando
escenas de un futuro que no volverá, que ya no me alcanzará.
En algún momento
mis sueños cambiaron de perspectiva
y mis metas se llenaron de una sustancia gelatinosa
y pegajosa
y grumosa
a la que te repugnaría acercarte.
Sin embargo asumo
que cualquier camino puede frenarte de enredaderas,
pero que eso es lo mínimo que te puede pasar.
Asumo
que en mi camino apenas veo
el suelo al siguiente paso,
aunque dé igual
porque a menudo se me olvida posar
los pies sobre éste.
Asumo
que no puedo encariñarme del camino,
porque en cualquier momento un desvío
puede alterar la velocidad del secundero,
el orden de los meridianos,
la temperatura de mi cama
(e incluso la humedad).

Hoy, por ejemplo, daré un paso hacia adelante
(o un aleteo más),
porque cada paso es un atajo
hacia alguna parte.

Hoy puedo decir
que siempre fui esa chica torpe de la que nadie se enamora,
pero que aún he bebido muchas más cervezas
que las que he tirado.
Que nunca me he enamorado,
pero sí he llorado mucho.
He hecho el ridículo muchas veces, hasta perder el miedo,
hasta hartarme.
Y me harté.
Se han reído de mí y me he reído.
Y ahora tengo cosquillas hasta en los tobillos.
Y a veces soy un poco exagerada.

Puedo decir, también, que los enfados se me pasan en 5 minutos,
que es muy difícil sacarme de quicio,
pero que si alguien lo consigue
puedo llegar a doler.
Que cuando me estreso soy un poco borde,
y que odio,
profundamente,
a muy pocas personas.

Que normalmente me pillan las mentiras,
que soy un poco freak de la ortografía
y que me da rabia cuando alguien no le pone comillas a un texto que no es suyo.

Que últimamente nadie me quita la sonrisa,
ni me asustan ya los días
nublados,
ni siquiera este invierno que se avecina
sin él.

Que, sí, vale, no soy perfecta,
sino todo lo contrario,
tengo más defectos que cicatrices en mis piernas,
muescas de la habilidad de mi torpeza.
Y no me canso ni me cansaré de cometer errores.
Pero como ya dije en otro poema:
mi corazón es un pobre desgraciado
que no le haría daño a nadie
más que a sí mismo.

Podría decir, además, que "este año ha sido fabuloso" y que "gracias por haber formado parte de él". Pero, en fin, sería mentira
(y plagio del FB).

Volviendo al principio puedo decir que al empezar el año, cada vez que corría las cortinas, no veía nada más que esas horribles enredaderas asediándome de todo cuanto me pudiera salvar.

Pero llegados a ese punto,
sin saber en qué mínimo instante
(porque así es como cambian las cosas, en mínimos instantes),
me llegué a encontrar aquí, ante vosotros, donde hoy me encuentro.
Donde otras veces me busqué o narré algún otro desencuentro.
Porque en algún momento
decidí secarme las lágrimas,
respirar hondo
y abrir las ventanas,
dejando que las enredaderas arrasaran
con todo lo que estaba
a mi alrededor, para
así
quedarme yo libre.

Este año en el que, por primera vez, recité mis movidas delante de otras personas que también leían o recitaban,
otras que escribían o escuchaban,
otras que bebían y/o criticaban.
Este año que me ha dado giros de 180° a base de hostias,
aunque también de besos...
Este año en el que he conocido a personas realmente inolvidables,
este año en el que he tenido la gran suerte de alejarme de personas que hacían daño
y de mantener a mi lado a todas las personas que ya conocía y que son parte de mi vida.

Este año que ya casi acaba
que dará paso, brindando con cava,
a otro año lleno de propósitos
que se convertirán en despropósitos
del mismo.

Debéis perdonarme el egotismo
de este poema,
o lo que sea.
Sólo quería deciros
después de tanta mierda
que si alguna vez llegáis a pensar que todo va mal
sabed que siempre hay algo que tira hacia adelante
y eso tenéis que ser cada uno de vosotros,
de vuestras vidas lo más importante.

Y para todo lo demás,
como ya dije algún día,
tienes dos opciones:
creerlo o crearlo.

Y no tengo nada más que decir.
No tengo nada más.
¿Qué decir?
Sólo... gracias.
Por todo.
Por formar parte de mí.


jueves, 11 de diciembre de 2014

Rego(ci)jos de cariño.

Moldeo mis pasos al antojo
de los versos que despojo
                                               a deshora,
y entre el venir
y el devenir
del manojo
                    de tus besos a mi mente
desalojo
                de desastres tu presente
(con los míos)
y no me importa tu pasado
y recojo
               de tu alcoba los rastrojos
de un futuro equivocado.
Y ya no deshojo
                             de los pétalos la escarcha
porque mojo
                        con tu calor de efecto invernadero
el rojo
            de mis labios,

porque este deshielo cálido
bebido por tus ojos
no es sino la trama oculta de un suspiro ávido
que se descubre cada vez que escojo,
de entre todas tus miradas,
cuando me observas de reojo.

miércoles, 10 de diciembre de 2014

"Por el vértigo que supone alejarse del abismo."

«Pero mis palabras
son funambulistas sordos
en el circo fantasma de las utopías.»
Suso Sudón


Hay mucha gente que habla de los funámbulos en sus poemas.
Y yo...
juro que toco el cielo con tus dedos
sin alambre ni cuerda floja.
Y no digo nada.

Y despiertas sonámbulo en mis caderas
y la gente ya no sabe de qué hablar.
Digo,
porque no sabría de lo que hablo.
Y yo cojo entre mis manos puñados de tierra en pleno vuelo
y se los lanzo a la cara a modo de antifaz.
Para cubrir sus fríos rostros
pero aún dejándoles ver
tus mejillas sonrojadas.

Y sin más preámbulos en mi destreza,
alzo el vértigo hasta no ver ni fondo ni tierra,
hasta perder el equilibrio en tus labios,
hasta echar la vista atrás y ver todo un paisaje de precipicios
mientras me envuelvo en ti como en las ramas que salvarán mi caída
aunque no caiga
ni decaiga.
Ya.

Y entonces te beso y pierdo el vértigo,
esperando que nunca necesites buscar refugio,
pero haciéndote saber
o recordándote
que si algún día te hace falta
tienes cada poro de mi piel
como regazo.

viernes, 5 de diciembre de 2014

Si dudaran de su inspiración las musas.

Deja que posen sus desastres oxidados a desgana
en este pentagrama gris metalizado,
que discorden sus acordes de musas sedientas
de cristales corrompidos por el desánimo
clavándose en las plantas de los pies
musicalizando crujidos erizados.


Que inunden de turquesa los galones que las realzan
y los verdes prados donde se aposentan,
que se quiebren ante el graznido de los cuervos que velan su caída
y ante el vuelo de los halcones que las amedrentan.


Que se hiele cada charco antes de que salpiquen
de alborozo sus cordones desatados,
que reconozcan la libertad cuando vuelvan la cabeza
y ya sólo, alejándose, les dé la espalda,

que arda el oscuro desparpajo

donde ocultan con esmero su morralla.


Deja que ocurra bajo mil deseos fugaces,
que todo eso ocurra si no aceptan su miseria de mortales
envuelta en hileras
de versos de princesas callejeras
y mendigas ambiciosas.
Si no aceptan su miseria de mortales,
oh, veneradas diosas.


jueves, 27 de noviembre de 2014

Aceras a punto de llover.

Que le recorten las pupilas a aquel que nunca pensó:
que no me vean llorar.
Que no vean mi tristeza de alcantarilla,
mi sudor de desagüe,
que tropiecen con las escamas que se desprenden de mi piel
y en ese incidente
pueda alargarme las pestañas
a modo de paraguas.

Que se larguen de aquí los fantasmas
a los que me juré y perjuré
no temería,
que nadie los ha invitado a cañas, joder,
esas que buscan que pique
en esta quemazón de mis mejillas
la sonrisa fingida de mis entrañas.
Que no quiero ocultar con mis párpados
lo que gritan las legañas del corazón de estas córneas:
no estoy dispuesta al engaño.
Podrán decirme que este árbol sólo crece de una parte,
pero yo te cedí a ti el equilibrio de los puentes descolgantes.
Así que dime:
"Yo traigo nieve en los dientes,
¿tú qué ofreces?"

Pero no te exijo nada.

Me valdrán tus hojas de otoño
para hacer poesía.


miércoles, 26 de noviembre de 2014

De algún pozo terrenal, que es la vida.



Abres los ojos.
Ves una línea recta horizontal cristalina.
Parpadeante, vibrante, tenuemente formada.
Ves cómo, lentamente,
va formándose una estalactita temblorosa
que culmina en un globo transparente
inflándose
e inflándose
(a punto de reventar)
que distorsiona el reflejo de tu atenta mirada.

Y cae la gota.

Ha pasado un segundo.

Pero cae la gota,
veloz.
Arrojada al vacío lúgubre sin fondo de un pozo seco.

Y esa gota es la última lágrima de mi sollozo al nacer.

Cae la gota:
yo aún vivo.

Y ahora vuelve el secundero a ponerse en marcha.

Es verano,
pero comienzo ya a pisar las hojas del otoño y veo
a mi alrededor
estupefacta
por primera vez
miles de cúmulos de esas gotas:
charcos.
Y humedezco mis pies descalzos para sentir el frío en estación líquida.

La gota sigue cayendo
aun habiéndose arrancado ya
muchas hojas del calendario.

Suenan
los primeros disparos
de una guerra fría...
justo cuando más necesitaba calor.
Y empezaron a caer las hojas del otoño
sobre campos recientemente florecidos.
Nunca tuve claro en qué estación me encontraba,
sólo buscaba el estado sólido
mientras.

La gota seguía cayendo.

El pozo aún seco.

Pero esta vez me percaté
aunque a destiempo
del cambio de estación.
Y comencé a ver pasear mis sombras junto a árboles poblados de grandes y verdes hojas.
Sin embargo,
con la mirada al frente
sólo ramas vacías.
Desnudas.
Solitarias.
Si acaso algo relucientes de escarcha.

Y entonces fue la primera vez que pensé que algo ocurría.
Y juro que una noche creí ver de reojo la gota cayendo.

Volvió el reloj a acelerar su paso,
como siempre,
arrasando todo.

Y entonces los árboles jadeaban deshaciéndose de sus más preciados enseres.
Corrían tiempos otoñales.
Sin embargo
alguna tarde llegó a parecerme verano.
Alguna noche me pareció ver más de 21 estrellas en Madrid
a pesar del cielo nublado.

Y entonces... lo supe.
O lo dudé más que nunca.

Comenzó a llover.
Miles de lágrimas a mi alrededor.
De repente.
Miles de charcos en el cielo.
Y al frente
miles de gotas más formándose en aquella línea horizontal cristalina.

Pero nunca caían.
Había dado el reloj el doble de vueltas que la tierra cada día
durante tantos años como estrellas había.
Incontables vueltas ya.
Pero las gotas no caían.

Sólo yo ante el pozo.
Y claro, vértigo.
Y yo
lágrima viva.
Sola ante un pozo seco
que sólo la muerte habría de llenar.
Porque el pozo sólo quedará lleno
cuando esa lágrima caiga
y nunca
nunca
rebasará
más allá del vértigo.

[La gota:
globo terráqueo cristalino
precipitándose al vacío
absorbido aún por la vida.
Esperando o no esperándose
fusionarse
lentamente
(en instante congelado, estalagmita)
contra el fondo
de un pozo
seco.

Ha pasado un segundo.

¿Y qué más podría saber yo de la muerte?]

domingo, 23 de noviembre de 2014

En tanto en cuanto: nosotros.

No dejaré que tus lágrimas caigan.
Me bastará guardar tu saliva como ungüento
para que no palpite el miedo en las heridas.
Y que la porción de vida
que tengamos
que vivir
converja a infinito
en tanto en cuanto seamos felices.
En tanto en cuanto tú y yo.
En tanto en cuanto el aire que aún quede
tras la caricia
y el suspiro
siga humedeciendo
cálidamente
nuestra mirada.
En tanto en cuanto las sonrisas.
Y todo lo demás:
nosotros.


lunes, 17 de noviembre de 2014

Espejismo de ti.

He visto un precioso atardecer
desde un necio tren
que jura saber cuál es su destino.
Pero, ¿y el nuestro?
No he podido evitar preguntarme cómo lo verías tú desde París:
el atardecer
o nuestro camino.

A nosotros,
aunque amanezca,
siempre nos quedará ese mordisco de medianoche.
A una manzana
o a tus labios.

Porque nosotros,
aunque anochezca
y sea invierno,
aún por dentro
somos mediodía.
Y nuestros cuerpos saben buscarse bien.
Como calor
o como refugio.

Y es que tú
no estás conmigo este atardecer
pero yo
aún conservo tu sonrisa enlatada en mis pupilas.
Y por eso sonrío.
Esperando.
Verte.
Pronto.


Ojalá algún día.

Nos hicieron creer que en esta vida
hay que aguantar
y seguir adelante
sonriendo como si nada pasase,
y conformarse con el inconformismo
ignorando pequeños detalles.
Nos oprimen los suspiros
llenando nuestras paredes de propaganda
y demás mensajes subliminales.
Quieren absorber nuestro intelecto
creando...
criando vacíos mentales.
Y dejamos que todo ocurra
como si fuéramos incapaces
de pronunciar la palabra NO.
Se alimentan de nuestra absurda expectación
mientras sonríen desde su sillón
acariciando a sus sumisos gatos-marioneta.
Os lo podéis imaginar...
No somos más que burdos
ratoncillos
de alcantarilla
en busca de enseres
que hagan más acogedor
nuestro humilde escondrijo.
Y es así...
Nos venden la ambición
mientras ellos la exceden a nuestra costa.
Nos venden la moto en cada esquina
mientras aumentan la pena
por sobrepasar sus límites:
los que nos imponen.
Nos engañan para pasarnos la vida
anhelando ser otros y
así
no luchar por nosotros mismos.
Nos regalan disconformidad en las aceras,
en los buses,
en los centros comerciales...
sembrando deseos banales
para que germine la duda.
Pero no sobre ellos, sino debajo.
Debajo: nosotros.
Cuando nos bastaría con desmantelar sus manjares,
sin cuidado de acabar con su apetito
de buitres carroñeros.
Bastardos comensales.
Ojalá algún día
mueran de inanición:
- porque dejen de alimentarse de nuestros sueños.
- porque nuestra furia les desgarre
por fin
la lengua.

Porque nos devuelvan la sonrisa:
ojalá
algún día.



sábado, 15 de noviembre de 2014

Recuperando viejos poemas: caminos paralelos.

Resistiendo las ganas de volar,
de sentir,
de llorar.

Esperando alguna oportunidad:
un sueño,
una realidad,
un deseo,
una ambición,
un sinsentido más...

Una vida normal, un momento anormal,
un universo paralelo quizá...

Soñando con poder,
queriendo ser
la esperanza perdida,
infeliz sin vida
y con vida infeliz.

Una canción, una caricia, una mirada
o cualquier momento paralizante
podría ser estresante
enredados en este sinsentido desmotivante.

Un segundo que aguarda
más silencio que la muerte.

Un comienzo, un fin,
o ambos simultáneos.

Sin subterráneo,
sin cielo,
sin futuro,
sin fruto que dé una nueva vida,
una nueva oportunidad:
una nueva canción,
una nueva caricia,
una nueva mirada,
o tal vez un beso.

Solitario, solitaria,
sendos vagan por el mundo...
y si se cruzaran no se vieran,
si se vieran, se recordaran,
mas no se sintieran,
pues cada uno al margen
asumió quedarse,
sin problemas,
sin embrollos,
con el solo inconveniente de la soledad,
la cual conlleva el desamor,
la miseria personal,
la frustración...
Si se sintieran fueran felices,
pero ese sencillo camino decidió no aparecer,
siendo tan obviamente evidente
que hasta ellos mismos se ven
como a través de un cristal.
Y se cree que ellos mismos saben de la felicidad,
pero no la quieren reconocer.

De modo que cada cual continúa su camino,
sin prisa.

Y quizá sea por ello
que no ven las piedras del camino
y continuamente tropiezan,
porque permanecen atentos el uno del otro,
esperando que finalmente
se rompa el cristal,
así como el disfraz que la soledad prestó a la felicidad,
aunque ellos no lo sepan.

Y prosiguen,
resistiendo las ganas de volar,
de sentir,
de llorar...


domingo, 9 de noviembre de 2014

"Bucear a pulmón"

Ella que va al acecho de almas suplicantes de amor.
Ellos su consuelo.
Ella que deja tras de sí un espeso aroma a desamor
atrapa por despecho
a varones ya sin nombre y sin faz
que ahora claman libertad
por el trágico suceso.
Ella que, sin darse cuenta, llena su corazón de falsedad.
Ellos
que la siguen cual haz de luz entre las sombras
de su desdichada soledad.

¡Alma suspirante, errante, traidora!

¡Tú que suplicaste como suplican ellos!
¡Tú que sufriste ese dolor, esa mentira!
¡Tú que te desvaneces cada noche!

      que aún le temes al amor...

No dejes que ellos sientan esa angustia
que provocas con ese olor
de niña aún enamorada.
No les ofrezcas miseria,
ofréceles tu ser,
sin más,
lo que tú eres,
no te escondas en vanos sentimientos que no tienes,
no escondas los que sí posees.

Camina en tu propia dirección
y no hagas caso
de los que dicen
que no puedes retroceder,
pues, al menos, siempre podrás enmendar tus errores.

Sólo déjate llevar,
sin miedos,
sin dudas,
sin hacer daño al pasar,
pues de ese modo,
aun sin buscarles,
aun sin buscarte,
te encontrarás.




miércoles, 5 de noviembre de 2014

De ausencia de puntos...

Los árboles jadeaban deshaciéndose de sus más preciados enseres.
Corrían tiempos otoñales, aunque alguna tarde llegó a parecerme verano. Alguna noche me pareció ver más de 21 estrellas en Madrid.

* * *

Tú sonreías y me daban ganas de llorar, aunque tal vez no de alegría.

No sé, a veces cuando estoy muy muy feliz se me llenan las cuencas de los ojos de nostalgia, aunque apenas hayan pasado segundos, y no sé cómo controlarlo.

Lo sé, debería disfrutar más de esos momentos, pero es que cuando algo sucede es como si ya se fuera. Algo fugaz.

Podrás vivir millones de situaciones parecidas, podrás experimentar sensaciones similares, podrás recordar... pero no sé si entiendes esa nostalgia de los momentos felices cuando están ocurriendo.

* * *

Hace meses que esa persona y yo dejamos de buscarnos. Supongo que a veces uno se cansa de encontrar la misma mierda o buscar entre tanta. Fue sólo la historia de nunca acabar comenzando un final que no podía deducirse. Como una máquina de escribir con el botón del punto roto.
Había que sacar el folio y reinventar una manera de romperlo.
Finalmente no hubo lágrimas, sólo la lluvia de trocitos de papel de una historia hecha trizas.

* * *

Otra persona, quién-sabe-dónde, estaría haciendo quién-sabe-qué en aquel preciso instante. Quizás ya pensando en cruzarse repentinamente por mi vida alguna noche de sábado.

Y así lo hizo.

Le conocí hace apenas unos días.
Y como una vana broma del destino empezamos a besarnos en otra columna del mismo bar donde algún día cualquiera (de mentiras, claro), algún otro sábado de algún otro año pasado, la persona de esa historia hecha trizas me besaba.

Ironías de la vida. Qué sé yo.
Pero no tenía nada que ver, claro.
De verdad que a mí me parecía impensable, que no descabellado.

* * *

No tengo ni idea de en qué momento empezó el juego, simplemente me vi sumida en un cruce de miradas, una respiración cercana rozando casi mi mejilla, nuestras manos entrelazadas a cada lado de nuestros cuerpos, a punto de contacto, entrecerrar de ojos, amagos de síes y noes y al final... En serio, ¿en qué momento comenzamos a jugar?

* * *

"Me haces trampa" me decías. Mirándome los labios e inmediatamente a los ojos. Y dejabas tu mirada ahí, me dejabas el negro de tus pupilas reluciendo dentro de mí mientras yo no comprendía el porqué, mientras pensaba: "¿Cómo es posible que ni haciendo trampas pueda evitar que me gane, así, poco a poco y de mucho en mucho?"

Y seguían tus ojos aquí, asomados a mis desastres y para mí que, o no te dio vértigo, o te hiciste rápidamente adicto.

Y seguían tus ojos aquí, y los roces de nariz, y tus labios...

* * *

He vuelto a poner otro folio en mi máquina de escribir, todo está listo y no pienso arreglar la tecla del punto así que, ¿sabes? Todo lo que tenemos por delante es un folio en blanco donde posar nuestras ganas y nuestros besos, y lo demás está por verse, así como nosotros estamos por vernos, por mirarnos, y que a este punto final de parrafada (al contrario que Sabina, porque esto sólo acaba de empezar) sí le sigan dos puntos suspensivos...

jueves, 30 de octubre de 2014

Un blog todo lo-cura.

Algunas veces me invaden pensamientos de locura
pensando en cómo reaccionaría la gente si de repente empezara a tirar todo al suelo
en un bar por ejemplo.
Los vasos, los abrigos, las sillas, las cosas de la gente, you know?
Los cuadros o las fotos de la pared,
el mismo micro.
Todo al grito de:
"EL SILENCIO OTORGA!"
Mientras sigo inundando con ruido la sala
rompiendo:
con todo
contra el suelo.
Tal vez entonces
de entre todas las caras de estupefacción
alguien (más de uno) reaccionaría
y me cogerían entre dos de los brazos y yo diría:
"eh, eh, chicos... que si me sujetáis no puedo volar".
Entonces ya sería el acabose,
habría llegado al punto álgido de vuestras directrices de 'cómo no llevar una vida normal' y
tal vez
acabaría en un psiquiátrico.
De hecho quizá en este momento estéis pensando que estoy loca. Aunque aún no me veáis capaz de empezar a tirar el pie de micro,
ni de arrancar las fotos de las paredes,
ni de vaciar vuestras mesas con sutil impunidad
(y bajo vuestro asombro) arrebatándoos lo que,
para algunos,
bien podría ser uno de sus bienes más preciados:
el alcohol.
Y es que ¿quién no ha llorado alguna vez porque su copa se cayó al suelo?
¿Qué?
¿Nadie?
Em...
Bien, sigamos.
Tranquilos, a pesar de todo
aún conservo a la niña que habita dentro de mí
(que a mí esto siempre me ha sonado a canibalismo
pero en fin).
Aún a veces juego por los pasos de cebra
a eso de sólo pisar las rayas blancas.
Otras veces pienso en aspirármelas todas
y entonces la niña se va a la puta.
Puta, putita.
A veces caigo en pozos de envidia.
Ni escaleras ni cuerdas.
Y soy capaz de masturbarme con las imágenes más escalofriantes que la hayan provocado.
La envidia.
Hasta que me corro tanto que logro salir a flote.
Y a seguir caminando.
O volando.
Ya sabéis.
Y ahora el dilema:
que si no publico esto en ningún sitio será como estar hablando sola
y, claro,
me quedaría yo aquí con todas mis putas locuras.
¿Sabéis qué?
Desde que empecé a engancharme a los blogs y videoblogs me dio por pensar una serie de cosas respecto a estos especímenes
(entre los que ahora me incluyo)
que dieron lugar a una teoría simple y concisa.
¿Mi teoría?
Si no hiciéramos esto
tooodos
nos volveríamos locos.
Y quizá mi escenita del bar se haría realidad.
¿No creéis?
En fin
esto podría desembocar en otros temas de mayor en-verga-dura
pero lo voy a ir dejando por aquí.
Agur.


miércoles, 29 de octubre de 2014

Mi corazón

Mi corazón se quiere suicidar.
Busca su muerte lenta y dolorosa.
Mi corazón va arrancándose pedazos y regalándolos en mis narices
cuando me pilla despistada
sonriéndole
a quién-sabe-quién.
Y a mis espaldas ata hilos hacia otros corazones a sabiendas que si el otro se aleja
le desgarrará.
Mi corazón es un jodido masoquista
que no le haría daño a nadie
más que a él mismo.
Maneja mis ojos a su antojo y, cual marionetas, los mueve hacia la persona que más le haga bombear,
como un yonki buscando un camello que le dé el último chute a ver si le mata, así,
buscando latidos extremos hasta el paro cardíaco.
Y nunca lo consigue, joder, nunca.
Pero es una maldita droga.
Así que no para de buscar
a ese tipo de personas.
Hasta que todo se colapsa y, enfermo, me hace llorar sangre.
Qué hijo de puta.
Mi corazón padece envidia de mi cuerpo,
lo de fuera.
Por el sentido del gusto y el tacto,
los escalofríos,
el calor de otra piel y todo aquello que provoca su mayor éxtasis.
Por eso, mi corazón,
lo de dentro,
algún día reventará en un orgasmo.


jueves, 23 de octubre de 2014

Luto de claridad espasmódica.

Ella lleva tacones,
gafas de sol
y unas medias a modo de velo para cubrir sus piernas.
Éstas tiemblan a cada paso
como si fuera demasiada la carga
que tuvieran que arrastrar
y, sin embargo,
a simple vista
parece tan poca.
La carga.
Eléctrica.
De su rubio pelo al viento.
Podría dar calambre a las mismísimas tormentas.
Su sonrisa
de plomos saltando.
Como el chispazo antes de un apagón.
En ese trance.
Y un cuerpo fino a la par que esbelto
que mece la brisa de neones de un adiós que
tal vez
ahora
echa de menos.
Ella pasa impasible por su causa.
Atraviesan sus ojos los cristales opacos
y te mira con aspecto desolado
dando por sentada su ausencia de resorte.
Pero sigue su camino sin solicitar consorte.
Fría y repentina
en un cruce de suspiros.
Ella pasa y crea ondas que
ya quisiera el mar ser tan desgraciado.
Ella guarda ya sus sueños en un bolso cerrado.
Ella va de negro entera.
Vacía.
Y se aleja pisando un camino desgastado.
Que ni ve, ni espera, ni sueña.
Perdida.
Sin rumbo.
Sin prisa.
Sin estupor.
Como una vela sin motor.
Le quedarán las fotos,
los libros,
quizá retratos sin pintar.
Afligida,
rezagada
en su eterna soledad.


"Ella es, por eso estoy"

"Ella es, por eso estoy" - Carlos Salem

Dicen
que los sueños pueden mecerse
en telas de araña-zos
o en retales de caricias,
que bajo mi piel habitan
tanto la guerra
como el amor.
Ambos.
Yo sólo sé que ahora
no soy capaz
de dejar de dejarme llevar.
Que ya nadie me mata las ganas
de descubrir nuevos mundos.
Y que aún me queda mucho que agradecer
a los que apartan a patadas las piedras de mi camino
y a los que las dejan porque saben que muchos aprendizajes brotan de los tropiezos.
Que me queda muy poco que arrepentirme por lo que ya he recorrido
y tanto por recorrer...
Y, sobre todo, que cuando me rodeo de versos
ese poco
converge a cero
y todos mis caminos se hacen infinitos.
Por eso y mucho más:
POESÍA.


miércoles, 22 de octubre de 2014

Del frío al calor.

Permíteme que esta vez sea más literaria que literal.

Volvía de algún lugar en la línea 1 de metro, la tuya.
Hasta ese momento aún no me había rondado nada por la cabeza.
Lo siguiente pasó cuando salí en Sol (mierdafone) para hacer transbordo a la línea 3, la mía.
Fue entonces cuando ocurrió: te vi.
Sí, eso pensé que ocurría en ese momento.
Pasaron apenas segundos hasta que caí en la cuenta de que no eras tú.

Los malos juegos de la imaginación, supongo
(y mi torpeza de ir sin gafas por la vida).

Pero para ese entonces ya se había abierto el fuego en mi cabeza.
Millones de ideas a-tentando contra una herida semiabierta (o semicerrada, dependiendo del grado de optimismo).

Sentí miedo.

¿Tú te has parado a pensarlo?
Un encuentro inesperado...
¿Cómo sería?
Y algo así me pregunté: ¿cómo hubiera sido?
Supuse, en un primer momento, que hubiera pasado indiferente. Pensando más en frío, te hubiera mirado indiferente. Dando un paso más, te hubiera saludado indiferente.
Pero en todo caso frío.
Y no sé si terminaba de gustarme la idea...
Acabé concluyendo que todo hubiera venido determinado, también, por tu reacción.

La cuestión es que entre tanto planteamiento, diversidad de posibilidades y una maraña de líneas de metro, llegué al vestíbulo para el transbordo y en ese instante ocurrió lo relevante: llegaba a mis oídos Boulevard of Broken Dreams. Sí.

¿Casualidad?

La música siempre trae tanta paz, ¿verdad?
La música siempre fue nuestra tabla de salvación.

Así que dejé de sentir frío.
Respecto a ti y respecto a mí.
A medida que iba haciendo camino.
Así es como debía ser.
A cada paso menos frío y más alta la música.

Y ese es el porqué
de
que
al día siguiente
en un momento de insomnio...

martes, 21 de octubre de 2014

ameoqpoema

¿Y si la ruina no quiere perderte de vista?
¿Y si al deseo le da por fingir?
¿Y si el tiempo dejara entrever
que hay gente que busca morir
cada día
cubriendo con la arena de un reloj
su falta de amor?
¿Y si descubrieras que el otoño ha vuelto a dejar mis raíces desnudas?
¿Y si no existieran más días para robarte los besos a orgasmos?
¿Y si sólo quedara dolor en la caricia?
¿Y si me supieras más amargo?
¿Y si los poemas se fueran por la borda?
Súmale el símil de que la vida es un barco.
¿Y si todos nos fuéramos a pique?
¿Y si nos dejáramos ahogar en un charco?
¿Y si se acabara ya esta mierda de poema?
O al menos al darle la vuelta...

Nos vamos pisando charcos para esquivar el repicar de las campanas.
Y réstale el misil a tu vida,
y pon el barco a la deriva
del borde del poema.
Y saboréame dulce.
Y aráñame de amor.
Y regálale días a los orgasmos o,
si les cobras,
que sean besos.
Y si volteas mi árbol
verás
que, a pesar del otoño,
aún conservo las ramas.
Si las desnudas te presto primaveras.

Y las personas saldrán de sus dunas de relojes
y en lugar de la arena sólo robarán el calor al desierto para hacer el amor sin pensar en deseos fingidos ni en ruinas que supongan dejar de pensar
o dejar de vivir.

Y nada de perderte de vista.
Sino ganarte con todos los sentidos.

domingo, 19 de octubre de 2014

Quemando tus recuerdos.

Ya han pasado muchas noches
desde aquella última vez.
Yo ya la había cagado,
lo tenía claro.
Todo había acabado.
Pero tú tenías claro
que nunca nada empezó.
¿Recuerdas las palabras?
¿La canción que sonaba?
¿El portazo que no di
al bajarme del fiat punto?
Sólo podría desearte nada,
la más absoluta.
Lo menos...
La nada.
Fueron tantas tardes juntos
de pelis, cerveza y música.
La música que acompasaba
nuestros cuerpos en el tumulto
de las caricias y los besos.
Tantas noches han pasado
que ahora empiezo a recordarte
de nuevo.
Y no sé
por qué
empiezo a llorarte
de nuevo.
Ahora que creí que
(tantas noches han pasado)
tenía que haberte olvidado
a tiempo y,
la verdad,
"qué mala es la soledad".
Y "como escuecen las llagas de la falta de tus labios"
Y eso que cantas de
quién coño cuidará ahora de ti,
o algo así.

De silencios y agravios
llenamos nuestros últimos suspiros
y todavía siento el frío
de no encontrarte por ahí...
Todavía
escucho tu música
en el metro de Madrid
aunque no estés,
aunque no aparezcas,
aunque no me mezcas
ya en el desdén
de tu mirada
como cuando te hacía de rabiar.

En tus manos
que temblaban al verme llegar,
en las risas
y hasta en las lágrimas que nunca debí gastar...

Tantos gestos, tantos versos.
Tanta mierda.
Voy a quemar tus recuerdos,
¿recuerdas?
Era la única canción de Extremo que sabías tocar.
Voy a quemar tus recuerdos.
Me gusta creer que eso
no fue casualidad.




jueves, 9 de octubre de 2014

Des-propósitos.

[Lo peor del paso del tiempo, en mi opinión, es que ya no encuentras a personas sin heridas notables.
Aunque,
supongo, que también es lo bonito de esta vida de bruces:
el aprendizaje de los tropiezos.
"Cuidado con las caídas".
"Perdón por los recuerdos".
Y "gracias por otra herida,
esta
me la guardo de amuleto".]

Siendo tantas las prisas...

La apertura de un cajón vacío de luz
me dice que aún quedan encuentros que contar.
Que ya no nos vale buscar entre los restos.
Que hay que saber cuando echar el freno entre el ruido del pasado, pero...

Sssh,
aún me quedan silencios que ofrecer.

Los sueños pueden quedarse a dormir en tu sonrisa, si quieres, pero no mi dolor.

Sé que vives en un bucle de hielo y escarcha,
de lluvia sin retorno.
Que el frío para ti tiene ese efecto boomerang...

Que sí, que ya sé que tus secretos no tienen guarida.
Que la sed de libertad se llevó tu oasis.
Que no te alimentan los besos y que borras mis caricias cada vez que sale el sol.

Sin embargo,
puedo decirte
que me gusta el aroma de la lluvia si te recuerda un poco a mí.
Y debo decirte
que por mucho que te empeñes
no podrás evitar que me despeñe desde la concupiscencia de tus costillas.
Que si me miras,
aunque sea de reojo,
hago oídos sordos al mascullar de los relojes.
Que los bailes imperiales no tienen sentido sin tu imperio de naipes.
"Ey, no soples.
Yo también puedo caerme."

Y a propósito de precipicios:
Lo que pasa es que hace tiempo que me asomé en tu mirada
y me divierte tanto el cosquilleo del vértigo...
El tránsito de mi soledad ya no digiere las noches en vela sin pensarte.

Y a propósito de arte:
Déjame decirte que somos una obra de...
¿Te has dado cuenta?
La otra vez lo pensé:
¿se podrá morir de placer?
Pero no te lo dije.
No.
Porque te debía más orgasmos y silencios.

Y a propósito de silencio:






















.

viernes, 3 de octubre de 2014

Por ella.

Ella.
Que os juro que con una sonrisa difuminaría todas las nubes grises hasta dejar un lienzo en blanco
sobre el que posar los sueños.
Sí, ese lienzo en blanco.
A veces no hay nada más bonito.
Ella.
Que es capaz de rasgar mi dolor
sólo con hacer ver sus lágrimas.
Caer sin con-sentimiento.
Ella que un buen día decidió volar y luchar por sueños ajenos anteponiéndolos a cualquier hilo
que pudiera remendar
los retales de su vida.
La primera persona a la que admiro más que a nadie
es ella.
Ella que siempre representó la fuerza.
Toda ella era una enorme fortaleza indestructible.
Así que (no sé si) comprenderéis
todo lo que ocurrió dentro de mí
el día en que la vi derrumbarse.
El día en que se olvidó
de que nuestra forma de enfrentarnos a lo que pudiera venir
no era más que un reflejo de su serio semblante ante los problemas.
Ella.
Que frunce el ceño para cubrir su dulce inocencia.
Que se cubre con la mano la boca cuando te cuenta.
Para que nadie vea sus gritos de auxilio.
Que, en cambio, alza la voz y señala con descaro cuanto te dice.
Cuando habla de cosas insignificantes.
Cuando para ella sólo existen su remitente y su circunstancia.
Ella es quien responde si acaso un simple y llano "gracias"
tras un alud de sentimientos.
Y, sin embargo, le encantan los detalles.
Y se ahoga si le faltan las caricias.
Y entonces las reclama.
Aunque no esté en su lista de tareas el ofrecerlas.
Y tú, que la quieres de verdad,
casi más que a nada
(y a pesar de),
sabes que no le faltarán los besos.
A ella.
Fría como el agua de río. Y tan pura como tal. Transparente.
Con su sinceridad de cascada.
Frágil, sencilla, como ardua Rosa.
Como su nombre indica.
Delicada y espinosa.
Ella,
la persona que más me hizo dudar de no poder llegar a la altura,
plantearme mis sueños, mis metas,
incluso dudar de mi estima,
creándome estigmas difíciles de cicatrizar.
Tardé tiempo en darme cuenta, y ella lo sabe,
que en realidad siempre di mucho más de lo que esperaba.
Por ella.
Todo.
Así que el día en que me dijo que su vida se le iba por el desagüe,
que su risa se había tornado en recuerdo,
que los días se le hacían fango
embadurnándolo todo.

El día que vino a mí,
(sin máscaras, porque ella nunca)
con su sueño desgarrado entre las manos,
maltratado
maltrecho
malherido
maldita sea, ¿qué mierda hicimos mal?
Ella que dio tanto.
Que se enamoró perdidamente.
Que tenía un simple y llano deseo.
Un sueño común.
Un hogar.
(Yo la he visto hacer de tripas corazones. Os lo juro.)
Ella que, cierto día, vio su mundo deshaciéndose entre sus dedos.
Ese día.
El día en que me dijo que no era feliz.
Que no era feliz.
¿Sabéis lo que es eso?
Eso
es otra forma de morir.

Pero yo inventaría vidas por seguir haciéndolo.
Por ella.

domingo, 28 de septiembre de 2014

Feliz y dad. Gracias.

El deseo mordaz
de que sea veraz
el verte capaz
de hacerme
Feliz
y
dad. Gracias.
A los sueños que mecieron caricias hacia las utopías aladas
de los polvos de hadas
que no echaste ayer.
Por la ventana.
La mirilla de tu mirada ya no cuenta segundos por tu -arte' de 'marcha-.
Sólo quedan los días grises
llorando de envidia,
por no empapar tu cama.
Pero como siempre la brisa se lleva las tormentas,
así tu sonrisa me alimenta
de mañanas en las que no vale de nada que amanezca
sin el polvo de antes
del peta de después.
Sólo digo que más nos valdría
cerrar el luto de arcoiris con unas birras
y viajar con las m(al)etas vacías
por dejar volar los deseos de atrapar lo imposible y,
sin resignarse a matar las prisas ante semáforos en rojo,
imaginar que el presente es todo lo que está por llegar.
Y el futuro
tan sólo una utopía.
Más.

[Así pues.
Sigamos volando.]

Pre-tensiones.

Voy a vomitar la tensión previa al desastre desde los pozos de la desidia y en mi humilde circunstancia:



Voy a romper en gritos de sangre por todas las personas a las que exterminaron por hacerlo.

Gritar.

Y explotar en mil orgasmos por todos a los que hicieron volar por los aires.

Sin justicia.

Por eso de "hagamos el amor y no la guerra".



Voy a derramar lágrimas negras por todos los lagos que contaminaron.

Salpicar de rímel sus trajes de hombres bien

y actitud de "soy feliz cuanto más tengo".

Maldito infeliz.



Voy a rasgarme las medias por todos los sueños que rompieron los que imponen sus leyes por encima de todo

y tras el lema aquel de "nada para el pueblo y, además, sin el pueblo".

Toma hostia.



Voy a estallar una copa contra la pared.

Una tras otra.

Hasta hacer re-accionar cada mente dormida

o apagada

o anestesiada por la puta televisión.



Voy a besar

hasta abrasarme los labios

las almas que arruinaron

embargando ilusiones.

Hasta las últimas,

que colgaban ya de un hilo de una vieja camisa.



Voy a partirme los nudillos contra un muro de cemento.

Un puño por cada golpe que recibieron aquellos sumisos y sumisas

(sin deseo de serlo).

Por cada palabra en la que abusaron

de su vulnerable inocencia.

Por las sonrisas que mataron.

Porque

como dice Xhelazz

"también es un criminal quien mata una sonrisa".



Voy a inundarles de calor,

vaporizar sus lágrimas.

Voy a mecer en mi regazo las dudas y los miedos de todos aquellos a los que destruyeron la infancia, de esos que no la tuvieron,

de esos a los que olvidaron en laberintos de arenas movedizas.

Voy a tararearles una suave cancioncilla

que hable de sueños que pueden cumplirse.

Es decir, todos.



Voy a pasear de la mano con la soledad

con la mera intención de que deje de abrumar a los demás

con sus historias tristes y berrinches melancólicos.



Voy a tirar piedrecitas

(o quizá ladrillos)

hasta reventar la maldita bombilla de alto consumo que ampara las aspiraciones corruptas de los que nos quieren robar también el futuro.

(Pero no les dejaremos...)

domingo, 14 de septiembre de 2014

"No cambio nada de lo vivido... con vosotros."

Felicidad en frasquitos con forma de personas que guardan mucho (pero que mucho) en su interior.
Felicidad cuando comparten su aroma.
Felicidad cuando se desbordan de felicidad.
AMISTAD cuando sabes que bien podrían derramarse por ti
Y tú sabes que no lo permitirás.

http://instagram.com/p/s6H8yPRjZb/


jueves, 4 de septiembre de 2014

"Cada uno vuela como puede"

Todo en un cúmulo de casualidades que no alcanzo a comprender.
Porque nunca creí en ellas.

Encontrarse.
Todo en un preciso instante.

Dejarse llevar.
Y que fluyan...

Beberte.
A sorbos:
El cóctel de sentimientos, recuerdos y canciones.
A trago:
La dudas, los versos inacabados.
A palo seco:
Tu lujuria.
Tu respiración agitada,
tus manos agarrándose a mi sudor cuando estás a punto de estallar.
Tu lengua, tu boca en muecas
de placer.

Hoy ya no puedo dormir.
Tus gritos de socorro me lo impiden.
En tanto silencio.
Te sumerges en mí
y yo,
que no sé si quiero ahogarme,
acabo desquiciándome con tu descontrol.

Asfíxiame con tu falta de amor.
Aquí no hemos venido a querer.
Nada.
Que no podamos follar.
Embísteme con la furia de tus ganas.
No me importa que me jodas.
A eso vinimos.
A joder.
Toda la noche.
A dormir abrazados.
Contra la pared.
Contra la puta soledad.

El amanecer en tu cuarto se vuelve caricia.
Se vuelve la cura
contra el amargo beso del olvido.
La poesía se adueña de las sábanas...
Ven a volar conmigo.
Vamos a recorrernos Madrid.
Vamos a corrernos, Madrid.
Muérdeme los besos.
Lame mis heridas.
Te advierto.
Que aún tengo todo el cuerpo magullado
de las últimas manos que me hicieron volar
para después dejarme caer al vacío.
Yo sólo me encargaré de tus cicatrices.
Porque sé que aún disfrutas
a veces
de tus heridas abiertas.
Al rojo vivo.
Rojo sangre.
Sángrame
o haz que vuelva a correrme,
no sin antes haberme restaurado
para volver a romperme
en un orgasmo infinito.

Sanarse de locura
o vivir de perversión.

Sexo, drogas y rock&roll.
Y así lo hicimos.
Hasta otra, bombón... hasta otra.

miércoles, 3 de septiembre de 2014

"Que no te vaya bonito, que te vaya de muerte"

Y de repente entra en el metro un saxo y me suena a:
"¿Qué te hirió? No llores.
Todo está bien. Todo estará bien."

Y después:
"Oh when the saints go marchin' in."

Y claro, recuerdos.
Lejanos y borrosos.
Cánticos jondos.
Música y...

¿Sabes qué?
Espero no odiarte.
Porque no mereces absolutamente nada de mí.

No.
Espero que todos tus sueños se pudran.
(Como decía la Luna de Miel de aquella Fuga de antes).
Porque no mereces absolutamente nada de la vida.

(La Fuga con un ligero cambio: )
Que te lleven tus demonios a la mierda.
Porque ni el infierno es para ti.

¿Quién te dio el derecho a derrumbar ajenos castillos de arena?

¿Acaso alguien te dio las gracias por guiarle en un camino hacia ninguna parte?

Eres un bulo que va de lo patético a lo absurdo.

Vuelve por donde has venido y húndete tú solo en la más absoluta de tus miserias.

Y, como consejo, deja de jugar a ser el dios que te abandonó por su inexistencia.

Y borra el rastro de la incongruencia que vas repartiendo cual vil mesías con besos de judas.

viernes, 29 de agosto de 2014

Otro día más.

Un poco de rock para empezar el día.
Sales de la ducha a la hora que deberías salir de casa.
Siempre apurando hasta el último momento.
Y en todo.
Sin conseguir nada.
Siempre tarde,
creando retos inútiles. Y.
Vaya.
Otra batalla perdida.
¿O es que nos rendimos?
Ganas de llorar cuando no debes.
Señales... ¿malinterpretadas?
¿Coincidencias? ¿Casualidad?
Oh, no. No lo creo.
Se alinearon las estrellas, los planetas, nuestros cuerpos no celestes.
Y, claro, polvos interestelares.
Oh, sí.
Y pum.
Bola de humo.
Como de ninja.
Y todo se esfuma, joder.
Todo.
Y ya no hay ganas de luchar y entonces.
¿Fui yo la que se rindió?
¿O acaso estaba sola en el campo de batalla?
Dammit. Seguro que llegué tarde.
Y sigo.
En lucha con mi Tyler Durden.
El que viene a por mí cuando me ahogo
en esos mares de vino y cerveza.
En esas noches de rasguños y aullidos.
De "sácame del lodo" y "espero no salpicarte".
No traicionarte y acabar jodiéndote.
Hundiéndote en mi mierda.
Que ya bastante tenemos.
Ya bastante nos falta.
Decir adiós. A veces.
A veces cuesta años.
A veces cuesta tomar decisiones.
A veces basta sólo un rato.
Y cuesta mucho.
Cambiar el chip.
Y ¿por qué no?
¿De verdad quieres vivir la vida que ellos te ofrecen?
El mundo es egoísta.
Fingen ser felices para que sigas su ejemplo.
Y entonces un día te despiertas y piensas
(sí, de repente piensas):
¿Dónde están los besos que te debo?
(Como Robe)
¿Dónde están los besos que te debo, vida?
¿Dónde está quien quise ser?
¿Y quién cojones soy ahora?
Eso me da por pensar,
cuando el desasosiego de las miradas cabizbajas inundan el suelo por el que camino.
Yo tampoco quiero vuestra mierda.
Vuestras inundaciones.
Yo sólo quiero una humedad
y es la que dejo en su cama.
Basta ya de formalidades.
¿Quieres ser alguien?
Pues piensa
y luego sé.

sábado, 9 de agosto de 2014

Los sueños se plasman ahora en los colchones de aquellos que no quisieron despertar de su letargo.

No queda nostalgia.
Puertas que se cierran y ventanas con cristales irrompibles.
No hay salidas de emergencia, ni pasadizos secretos.
Sólo la estela de un avión que nos dejó hace tiempo.
Secretos nunca desvelados.

Silencio.

Un silencio estruendoso cual tormenta.
Calambres al contacto de una piel extraña.
Nunca la soledad fue tan tuya.
Ni siquiera mía.
Nunca vuestros cuerpos habían quedado tan lejanos.
Vuestras almas tan cerca (del vacío).
Los recuerdos en el rincón de castigo,
las esperanzas en los momentos de "no llores, resiste" y
"fue bonito mientras duró".
Bueno... ¿se fue, en verdad, el sufrimiento?
Más bien se transformó como si fuera materia.
Una materia grisácea, más que gris.
Que desgasta en lugar de desgastarse.
Y crees que no se irá.

Auxilio.

Desaparece la tierra bajo tus pies.
Agárrate a mi vida, por favor.
Nunca te vayas.
Me gustaría, al igual que a ti, creer que todo cambiará.
Una idea para arreglar todo este puto desastre.
Nunca imaginamos que este barco de carga se fuera a pique.
Ahora lo que no imaginamos es una tabla de salvación.
Es todo tan caótico...

Lo siento.

La impotencia me va consumiendo cada día.
Siento frío...
cuando me gustaría ser calor.
El calor de tu sonrisa,
la tranquilidad de tus días,
tu paz de nuevo.

De nuevo: lo siento.

lunes, 21 de abril de 2014

Porque la llama de pasión nos consume...

El tiempo se agota
y yo acabo por desgastarme.

La luz me ciega
y con los ojos entrecerrados aún te puedo ver,
ahí
parado frente a mí.
(Como si te dignaras a darme la cara)

Maldita luz que ciega y engaña.
Abro los ojos y no estás.
Cierro los ojos y aparece de nuevo ese maldito espejismo.

Quizá sea verdad y no debió existir.
Nunca existir.
Nunca querer.
Cada noche me desvelo
y entonces llegan esos estúpidos pensamientos
para acabar con el poco sueño o
más bien
los pocos sueños que me quedan.

No veas,
no quieras ver
lo que has podido mover dentro de mí,
todo lo que cambiaste
y lo que nunca ya podrás cambiar.

Hiciste estrago en mí.

Suena el reloj.
El tiempo se agota
y yo me agoto con él.

Eres tan dañino como beneficioso.
¿Sería tan difícil de entender tu manera de quererme?
¿Tan difícil entender que te quería?
Tan difícil... Tan doloroso...
Tanto...
Tanto que...
No podrías creerlo.

La ilusión se apaga, el tiempo se agota.

No podrías creerlo pero aún te quiero.
Lo que pasa es que el tiempo se agota y...
y yo me desgasto y...
no te quedará tiempo para quererme
cuando de mí queden cenizas.

sábado, 5 de abril de 2014

De esto que dices...

Empecé el día con mal pie y acabé muerta de risa en un bar.

De esos días que dices: ¡levántate y anda!
A lo Yisuscraist,
casi casi a lo milagro.
Dices... levántate porque si no
tus pies se quedarán pegados al suelo
por el resto de tu vida,
¡o peor!
se hundirán como en un charco de lodo,
cubriendo poco a poco de fango
cada buen o mal recuerdo.
De esos días que dices: hoy puedes con todo.
Porque si no te tiran...
te pisotean...
y tú te quedas ahí inmóvil
como un cuadro en una casa abandonada.
Porque si no nunca sabrás lo que es disfrutar de este día,
¡nunca!
De esos días que dices: Hazme lo que quieras, vida,
jódeme lo que quieras,
que hoy lo voy a disfrutar.

http://youtu.be/etIqcn66cHQ



"Algo no funciona bien
cuando sólo estás viviendo
de rememorar 
algunos buenos momentos." 

sábado, 22 de marzo de 2014

¿De verdad existe?

Ves los imposibles pasar frente a tu cara,
y tú inmóvil como en un mal sueño.
Dammit.
Y te preguntas cómo aquella persona alguna vez lo vio tan claro,
tan fácil.
Y dudas...
De verdad existe?
Y te entregas a cualquieras por un beso,
por un poco de cariño.
Te das por vencida.
Sabes que tus suspiros no son por el cansancio del día...
Estás agotada.
"Merezco algo mejor."
y casi te suena a mentira ante el espejo.

¿De verdad algún tiempo pasado fue mejor?
La verdad es que ya no me preocupa.
Siempre se intenta construir con la mezcla de los restos y lo nuevo con lo que te va sorprendiendo el camino.
Usando saliva y sudor como cemento.
Pero hoy estoy aquí parada,
mirando a mi alrededor,
rota.
Buscando una razón para estas putas lágrimas, que no me valen para pegar piezas.
Para encajarlas.
Y no hay, ni una sola.
Razones, digo.
Simplemente es agotamiento.

Estoy parando a respirar...

Pienso si puedo replantearme algo...

¿De verdad existe?
Joder.
Quiero llegar a ese punto de creer en imposibles.

Silencio.
Es todo lo que queda de momento.
Esta noche.
¿Estaré ya preparada para los golpes?
Es la clase de preguntas que no debería hacerme hasta salir al ring.
Hasta salir de aquel túnel que separa la soledad nerviosa
de la seguridad abrumadora al ver el barullo del graderío.

Me pregunto:
¿necesito un hombro para llorar?
Qué va, nadie comprendería.

¿Sabes?
Hoy pensé que,
aunque mañana cambie de idea,
ya no me haces falta.
Y creo...
Creo que yo tampoco te hago falta a ti.
Estamos en paz.

Necesito un cambio.
Un punto y aparte de los de verdad.
Llegados a este punto...
me iría lejos.
Estoy agotada pero
quiero irme lejos.
Escapar!!
Quiero gritar.
Correrme
o correr, simplemente, dejando en cada paso los fantasmas que me atormentan.
O reír hasta dejar el alma escapar
y que vuelva en la siguiente carcajada.

En cambio, hoy, sólo sé llorar.
Y cagarme en la puta.

Quizá me haya perdido yo misma
y no sepa encontrarme.
O haya huido mi ánima en la última carcajada.
O me sienta atrapada en mí,
es decir,
todo lo contrario.

Quizá sí que quiera tenerte entre mis brazos.
O quizá no exista ya quien me entienda.

Quizás un "quizá" sea lo más probable.

miércoles, 12 de marzo de 2014

Apatía

Si ya sabía yo... que soy un desastre.
Me he dejado la armonía a saber dónde,
y no la encuentro.
¡Espero no haberla perdido!
De momento
ha venido a sustituirla la apatía y
la verdad
no me hace mucha gracia,
pero tampoco me entristece.

Curioso.

jueves, 6 de marzo de 2014

Enamorada del amor.

Aún sigo enamorada del amor,
aún vivo de ilusiones.
Aún creo que todo es posible porque,
si no,
no sé seguir.
Aún disfruto con el dulce de una golosina
deshaciéndose en mi boca.
E incluso apretujando contra mí a un peluche
cuando nadie me ve.
Aún tengo ganas,
alguna vez,
de soltar un berrinche en plena calle
¡¡contra este puto mundo!!
Gritar. Correr. Patalear.
Todo...
antes de quedarme tranquila y volver a respirar.
Aún soy una niñita caprichosa,
que se siente frustrada y relegada
si no consigue lo que quiere.
Aún muero de vergüenza en actos públicos.
Y aún es capaz de sacarme una sonrisa
en el peor de los días
algún acto que me haga volver a creer en la humanidad.
Y me encanta cantar bajo la lluvia
(y sin lluvia)
con aire melancólico
por las calles de Madrid
sintiéndome la protagonista de una peli de amor.
Prota a la cual le sorprenderá el chico de sus sueños
en el momento más inesperado
y le hará disfrutar de emociones apasionantes
y todo acabará en un final feliz.
(Me conozco yo otros finales felices.)
"¿Pero qué final feliz me espera sin tu sonrisa?"
diría yo.
Como si tuviera a quién decírselo.
Como si no supiera que
hace ya tiempo
que no encuentro a quien...
¿merezca la pena?
O sí...
Y es que, en verdad, sigo ilusionándome cada día con
una simple palabra o
un simple gesto.
Que me siguen enamorando las sonrisas.
Sin embargo...
no encuentro a la persona que vea la vida
de la misma forma en que yo la miro.
Que viva a su manera y que
en sus maneras
entre yo.
Que tenga un poco de poeta,
que haga la revolución con sus palabras,
que arregle el mundo las tardes de domingo
tirado en un sofá
cerveza en mano.
Que tenga en las venas rock&roll
y se exprese en forma de rap.
Que tenga la sonrisa sin destrozos.
Que no dude
ni un segundo
cuando se trate de reírse a carcajadas,
mientras tira por la borda la vergüenza.
Que me mire y se sienta libre.
Que me haga respirar libertad.
Que sus manos... me hagan volar.
Que mire mi cuerpo
como aquel cofre del tesoro
de un pirata
de un mapa
que encontró, algún día, en un juego de niños.
Y que invente una forma nueva de conocerme
cada vez que vuelva a verme.
Que sonría.
Que no deje nunca de sonreír.
Excepto cuando esté concentrado en sus artes.
Cualquier arte.
Lo quiero artista.
Y que sueñe.
Y que viva.
Que me deje hacerle ver
que el mundo
no es como nos pintaron que era.
Y que él ya lo sepa.
Que me deje recitarle un poema cada noche
y que se sienta nostálgico
si algún día le falta.
Que tenga ganas siempre de hacerme el amor
y que, cuando haya guerra,
pida una tregua para follarme.

Yo, a cambio,
destejeré cada noche nuestro amor
para volver a tejerlo al día siguiente.
Cada día.
Y serás tú, amor (y no el amor),
de quien me enamore,
y dejaré de vivir de ilusiones
para mantener viva la ilusión,
y cambiaré la dulce golosina por tu lengua,
el peluche ocasional por tu cuerpo.
Siempre.
Los berrinches por la revolución
(y aquí nunca irá punto y aparte)

Aún seré un poco caprichosa,
aún me sacarán una sonrisa los pequeños detalles,
aún seré una ilusa.
Pero tú vivirás a tu manera,
verás la vida como yo la miro,
y en tus maneras
estaré yo.

Yo le escribía versos...

Tocaba mi cuerpo
con la delicadeza con la que aún toca su guitarra.
Siempre había música.
Siempre había ritmo.

Los latidos marcaban el compás
de la melodía que creaban nuestros cuerpos,
llameantes de ganas de volver a escuchar
la increíble composición musical
que surgía de su fusión chispeante.
Cada vez eran notas diferentes,
pero la inspiración era siempre la misma:
tú y yo.

Me miraba
y se hacía un apacible silencio.
Pero los latidos seguían marcando el compás.

Me miraba
y todo se desvanecía como al final de una canción,
sin final.
Disminuyendo el volumen hasta ese hermoso silencio
que pocos saben apreciar.

Sus manos eran tan libres como él.
Sus manos me acariciaban
como descubriendo un instrumento nuevo
aunque me hubiera tocado millones de veces.
Sus manos me hacían descubrir la libertad.

Sonaba la música
y de verdad que tocaba música con mi cuerpo.
Me encantaba la sensación de sentirme...
escuchada por todos sus sentidos,
de ser la pieza principal de sus melodías.

Yo le escribía versos...
le arropaba,
le protegía,
le daba cariño,
le hacía sentir bien.
A veces
pienso que nunca necesitó todo eso
tanto como yo.
No tanto.
A veces
pienso que mi cuerpo ya no emite música
si no me toca él.
A veces
siento que fui yo
que desafiné
en algún crescendo de nuestra gran obra.
A veces
recuerdo que aún no le dejo de querer.
A veces miento,
como cuando digo
que le escribía versos...
pues aún lo hago.

Un paseo para no recordar.

No sé si soy yo que últimamente no soporto a nadie...
O son las demás personas las que se han vuelto insoportables.

Quizá sean las dos,
aunque más la primera que la segunda.
(Y también viceversa.)

Últimamente he estado pensando mucho en ti.
Recuerdo tu manera de hacerme rabiar
y cómo lo arreglabas con sólo mirarme.
Y sólo de recordarlo se me escapa una sonrisa,
más bien nostálgica.
Noto como un temblor en mis párpados
de aguantarme las lágrimas.
Suena el móvil
y espero que seas tú,
aunque ya sea casi imposible.
No he querido borrar tu número por si se me olvida,
porque ahora aún lo recuerdo de memoria,
pero mi primera intención es olvidarlo.
Olvidarte.
La segunda es que vuelvas a abrazarme,
volver a sentir tu olor muy cerca...
Vaya.
Pronto no podré contener las lágrimas.

(Puntos suspensivos entre paréntesis a modo de pausa. De presente a pasado.)

Volvió a sonar el móvil cuando las lágrimas ya hacía un rato que asomaban.
No eras tú.
Pero me alegró mucho el consuelo,
aunque en realidad era yo la que consolaba
de cierta forma.
Como siempre.

Un paseo por el parque
es lo que se lleva ahora,
dicen.
La noche estaba fresca
y aún tenía la garganta destrozada
del fin de semana.
Pero apareció para salvarme
de ti,
de tanto recordar...

Parándome a pensar
a veces la vida me manda una especie de señales,
actos, personas,
que impiden que me hunda
cuando sucede algo inevitable.

Supongo que hoy estoy más optimista que antes de los puntos suspensivos.
Que hoy soy capaz de ver
que la vida me guiña un ojo
a modo de: "ey! que esto para ti no es ná"
Que me jode y luego me sonríe
y esa sonrisa tiene el efecto que tenía tu mirada
para arreglar las cosas.

Y a seguir se ha dicho.
Tiré la toalla tantas veces...
Pero como lo mío no es el orgullo
siempre volvía a recogerla.
Persistente.
Volvía a recogerla y decía: "venga, un poco más".
Esa será mi forma de hacer camino.
Supongo que lo ha sido hasta ahora.

Me puse como propósito aprender a decir que no.
Y a veces me resulta tan difícil...
A ti no sabía negarte nada.
Quizá me acostumbré a ello,
o quizá siempre fui así.

En los últimos tiempos he oído mucho eso
de que la vida te demuestra
que si eres bueno, te acaban jodiendo.
Nunca estuve de acuerdo con eso,
aunque sí que lo he llegado a pensar.
No sé... cuando hay personas que te importan
no está mal eso de dar más de lo que recibes.
Al final se acabarán dando cuenta,
¿no?
O no.
Eso a ti no te importa.
Tú das sin consecuencias ni reproches.
Sale solo.
No lo puedes evitar.

Estupidez.
Eso es otra cosa.

Pero cada vez más gente piensa que ser bueno es ser estúpido.
En verdad lo ven así.
Te ven así.
Nos ven así.
Puta sociedad...
¿Cómo cojones quieren que seamos?
Pff... me importan tan poco
como a Oliverio Girondo
el que su mujer diez tenga una nariz
que podría ganar el primer premio
en una exposición de zanahorias.
Y así son las cosas...
Y así se las hemos contado...
(Aplausos entre paréntesis.
Como en los subtítulos para sordomudos.)
Debería empezar a escribir guiones o...
o irme a dormir.
Es otra opción.

Buenas noches.



miércoles, 26 de febrero de 2014

La senda de la vida.

Incorpórate a mi senda y cojamos ese desvío.

Dirás que no hay camino...
mas seguiremos andando.

Entonces te vendaré los ojos...
"Sólo así serás mi guía"

E insistirás: "no hay camino"
Y yo diré que aún es de día.

Y seguiremos andando.

Tropezarás y yo te sostendré,
y te disculparás con una excusa:
"No logro encontrar el camino"

Yo te sacudiré el polvo,
yo te recordaré: "no puedes ver"

Después de seguir andando
seré yo la que tropiece,
y tú serás mi apoyo
y harás que me enderece.

Y seguiremos andando.

Y cuando ya la noche caiga
empezará el cielo a encapotarse,
y cuando las gotas caigan
empezarán nuestros rostros a mojarse.

Entonces te alarmarás:
"¡La lluvia borrará el camino!"
y yo me asustaré...

Te quitaré la venda.

Te abrazaré.

Te susurraré: "¿no te das cuenta, mi amor?
nosotros siempre fuimos la senda"


"Caminante, son tus huellas el camino y nada más. 
Caminante no hay camino, se hace camino al andar." 
Antonio Machado. 

sábado, 22 de febrero de 2014

Blog de ayer.

Hoy se acaban los porqués de antaño, hoy se acaban los malos recuerdos.

HOY se acaba la mala época. Hoy toca vivir.

Y me equivocaré millones de veces pero...

nunca me arrepentiré,

seguiré adelante.

Siempre.


Hoy alguien me transmitió con un abrazo toda la fuerza que necesitaba.

Os lo aseguro.


De sobra sé que para él sólo era el frío,

para mí

fue todo el calor que le faltaba a este invierno.

Pero a mí no me va eso de querer y no poder.

Ya no.

Porque esta misma noche y todas las que vengan,

volverán tus brazos a mi memoria para ayudarme a conciliar el sueño,

y cada mañana para darme esa fuerza otra vez,

como si estuvieras ahí presente.


Joder... Si eres capaz de transmitir eso con tus palabras,

con un abrazo...

no quiero imaginar lo que sería amanecer entre tus sábanas.

O simplemente una mirada, que conlleve a un paso hacia adelante, que conlleve a un beso que conlleve... pff


Sé que,
desde ahora,
aunque no te volviera a ver nunca más

(lo cual no pasará),

siempre recordaría tu "forma de estar".
Te lo aseguro.


Hoy es mi día.
Me lo aseguro.


martes, 18 de febrero de 2014

Razones

Hace unos años ya descubrí por un amigo una especie de videoclip en el que se recita un poema con música de fondo. El autor del poema es Escandar Algeet.
Es absolutamente genial.
El vídeo es el siguiente: http://youtu.be/0cCLPmcVstc



El caso es que al principio parece ser que no puso su nombre de autor, y además puso una cita de otro gran escritor, Carlos Salem. Total, que la gente empezó a pensar que el poema del vídeo era de éste último, por lo que escribió en su blog una entrada con un "contra-poema", digamos, para explicar el malentendido con el poema de Escandar. Si éste se llamaba Co-Razones, aquí saca Carlos su Con-Razones. Magnífico también, no tiene desperdicio. Me pareció una idea fantástica además, ya que como él mismo dice, sigue aún el malentendido con el autor del poema primero. Textualmente:
"Aquí va mi propio con-razones, que seguramente no será tan bueno como el de Escan, que ademas de escribirlo antes, lo hizo de maravillas.Pero no hay musa que se iguale a mi musa:

Es que no la conocéis, aunque la veáis pasar enamorando aceras
con ese moño de fotógrafa italiana que talla cada luz en su retina
y te la devuelve mejorada.

Es que no podéis saber cuántos brindis le caben en el cuerpo
ni ella sabe cuántas lagrimas le quedan, y por eso las regala.

Os conformáis con atisbar de reojo la amenaza par de sus pezones
o medir el largo interminable de sus piernas,
cuando lo que importa son sus pasos y hacia donde la llevan.

Es que no tenéis ni puta idea del poder que se siente
cuando me abraza dormida y se sabe en casa,
de la angustia acristalada cuando se queda pero se marcha,
de la caliente felicidad con que regresa, a derretir escarchas.

Es que no la habéis visto leer el diario e indignarse,
empañar con canciones tristes sus opacos ventanales,
o usar las gafas de sol cuando anochece,
para proteger de su mirada a los mortales.

Es que en su cuello podrían tatuarse, en espiral,
los poemas que explican mi verdad,
Y en su nuca caben, en tres signos tipográficos,
todas las palabras que jamás he pronunciado.

Es que cuando la maquina del mundo se detiene
y todo me sabe a error por repetir,
ella funciona.
Cuando me caigo en la trinchera que llevo años cavando,
ella sonríe y me levanta.

Cuando teme que el futuro pueda quedarle grande,
me llama y le hacemos un corte de mangas
y un tajo que va del ayer a su cadera,
que es donde empieza y
termina la mañana.
Y aunque la hayáis tenido, espléndida y desnuda,
con ese galopar de felino desbocado,
si no os cambió la vida su manera de entregarse,
es que mirabais hacia el lado equivocado.

Es que no la conocéis.
Es que por suerte, no acabo de aprenderla
ni la quiero descifrar.
Es que nunca sabré con cuál de ellas me acuesto
y con cuál me levanto,
pero disfruto tanto
de esta poligamia singular.

Es que no quiere hacerle daño a nadie
aunque la simplifiquen o lastimen.
Es que parece tan frágil y está hecha de acero inolvidable.

Se cree tímida, pero no sabe ni quiere estarse quieta.
Es que teme ser libre, pero no admite ataduras.
Salvo algunas noches,
cuando su espalda vuelve a ser montura
y me ofrece el animal mas bello del planeta.

Es que no podéis saber.
Es que no tenéis ni puta idea.
.
Como decía mi amigo Escandar Algeet,
hablando de otra musa,
entiendo que perdáis el culo por su culo,
o por su manera de ser como ella es,
sin condiciones.

Entiendo que queráis quererla.

Pero yo la quiero
por muchas más razones."

Say goodnight from your pillow...

En unos días volveré absolutamente al mundo real, a la rutina, a las decisiones responsables... Pero estos días de caos y destrucción me ha dado por pensar en ti.
Sí, sí, en ti, "Basket Case", en que te echo de menos.
Ojalá te oyera decirlo a ti. "Te echo de menos."
Pff, y ya han pasado meses eh, y sigues ahí. Meses en los que... han pasado las navidades, nochevieja, tu cumpleaños y San Valentín. Joder. Ha pasado un año desde que creí que todo iba sobre ruedas. Un puto año. Y tantas cosas desde entonces...
Y ahora lo único que me gustaría de ti es escucharte decir: "te echo de menos". Cuando antes lo quería todo. Es increíble.
Quería todo porque te daba todo. Quería que me necesitaras, quería ser para ti esa persona que te marcara, la que más te quiso y cuidó. La que nunca olvidarías.
Qué inocente eh...
Ahora nunca sabré si llegué a ser esa persona para ti, pero desde luego si lo fui, o si lo soy, no fue por mis esfuerzos exactamente. No me di cuenta de que eso no se consigue con esfuerzos, eso sale y ya. Que uno es tal y como es, y así lo querrán o no.
Por eso no sería por mis esfuerzos exactamente, porque casi no me esforzaba, me salía ser así contigo. Era así contigo. Soy así. "Drama Queen."
Si me vieras... no han cambiado muchas cosas por aquí. Yo sigo creciendo como persona.
Finalmente, después de todo, no me hiciste mucha falta.
Aunque sí me gustaría saber de ti, qué tal el curro, tu sobrino, tu vida... Qué tal sin mí.
Me gustaría saber que me echas de menos.


http://youtu.be/qgWnO4Vy0dY

domingo, 26 de enero de 2014

¿Persona ideal?

- Si te digo que pienses en tu persona ideal... ¿pensarías en ella?

- Pues... no, no creo.

- ¿Tú crees que has conocido ya a tu persona ideal? ¿Que la conociste tal vez?

- No lo sé, no me lo había planteado. Supongo que aún no la conozco.

- ¿Sabes qué? Yo creo que toda persona con la que tienes algo, que no se quede en un rollo de una noche, claro, llega a ser tu persona ideal al menos por un momento. Ya depende de muchos otros factores el que se quede en "un momento" o se alargue a "mucho tiempo". Pero en ese momento, captas todo lo bueno que te ofrece y, de alguna manera, te conformas, y lo aceptas como lo mejor. Entonces, ¿estás abriendo tu mente o estás renunciando, en verdad, a lo que tú querías? Es muy difícil encontrar a una persona que te ofrezca todo lo que, por así decirlo, exigías. Así como es imposible medir los sentimientos, las acciones, etcétera. Tendrías que hacer un balance entre lo que querías y lo que te ofrece, teniendo en cuenta las cosas más importantes, descontando las que lo son menos... tendrías que medir y, como ya he dicho, eso es imposible. Entonces... ¿existe tu persona ideal o idealizas a la persona?

- Entonces... idealizas a la persona.

- Mm... Pero antes de conocer a la persona tú ya tienes una serie de requisitos "ideales" que tiene que cumplir. Y aunque no los cumpla todos, si cumple la mayoría, ¿persona ideal o idealizada? Quizá mucho antes de pensar en eso ya tengas la venda en los ojos... de modo que ya no te interesa nada más.

- No me está quedando claro todo esto, ¿tú qué es lo que piensas?

- ¿Yo? Pues... no tengo la menor idea. Quizá primero esté ese momento en el que la sitúas como persona ideal... y todo lo que viene después esté idealizado.

- Puede ser, pero yo creo que depende de la persona y de esos requisitos "ideales" que tenga, depende de si la persona es más conformista o más exigente.

- ¿Y tú qué eres, conformista o exigente?

- Yo exigente, por eso me gustas...

lunes, 20 de enero de 2014

Me sorprendí pensando en ti...

Me sorprendí pensando en ti, con las manos en la masa, y la voz de la razón gritó: "¡Alto! No puede exceder los límites." Y respondí: "Excedí los límites hace ya tiempo."

¿Por qué las cosas tienen que suceder así?

Creo que ya no puedo recordar la vida que llevaba antes...

Esta entrada va a ser caótica... De hecho, debería llamarse CAOS. Pero lo dejaré así porque si no no tendría ningún sentido esta frase, claro.

Necesito aclarar mis ideas.

Vicio...

Siento que se repite la historia...

Es increíble.

Me repito ¿por qué las cosas tienen que suceder así?

Ojalá hubiera habido un buen momento para nosotros, en serio. No logro situar un buen momento en el espacio, quizá un futuro lejano. Nada. Un momento en el que yo hubiera podido darle todo y él todo a mí, complementarnos como dos polos opuestos de un imán. Por eso me da rabia, porque eso no sucederá.

Tengo miedo de no poder echar el freno, que me pille en una cuesta y ya no pueda pararlo. El desastre es inminente.

No sé si quiero vivir esta historia... Hace ya un tiempo que cogí la venda, y aquí ando dándole vueltas a la idea de taparme los ojos y, aunque aún no la tenga puesta, parece que viene de camino.

La historia de mi vida eh...

viernes, 10 de enero de 2014

-Dime qué piensas...

- ¿Qué pienso dices? Pienso que quedarte con ella era lo más fácil, y está bien eso de tomar el camino fácil.

-¿Pero..?

-Pero recuerda que el camino fácil no siempre es el mejor. Que yo sé que cuando me miras también querrías juntar tus labios con los míos, sumergirte conmigo en un mar de placer y osadías. A ti también te hubiera gustado pasar este tiempo viviendo sin límites. Divertirte a mi lado (o encima, o debajo). Reírnos mientras disfrutamos del paso del tiempo en su justa medida… la virtud. La virtud de tenerte. Eso hubiera sido alucinante.
Aunque hubiera sido el modo complicado.
En cambio tú vuelves a tu vida... y yo vuelvo a las andadas. Ni tan mal.

-Pff... A veces me rayas.

-Tú preguntaste...  Siempre te lo cuestionas todo y meditas sobre ello, intentas aclarar las cosas. Eso me gusta...

(Tras decir esto sale por el aforo seguida por la mirada del chico, el cual queda solo en medio de escena, pensativo, cuando ella desaparece. La luz va disminuyendo lentamente hasta quedar un escenario lúgubre. Él vuelve a echar la vista atrás.)