domingo, 28 de septiembre de 2014

Feliz y dad. Gracias.

El deseo mordaz
de que sea veraz
el verte capaz
de hacerme
Feliz
y
dad. Gracias.
A los sueños que mecieron caricias hacia las utopías aladas
de los polvos de hadas
que no echaste ayer.
Por la ventana.
La mirilla de tu mirada ya no cuenta segundos por tu -arte' de 'marcha-.
Sólo quedan los días grises
llorando de envidia,
por no empapar tu cama.
Pero como siempre la brisa se lleva las tormentas,
así tu sonrisa me alimenta
de mañanas en las que no vale de nada que amanezca
sin el polvo de antes
del peta de después.
Sólo digo que más nos valdría
cerrar el luto de arcoiris con unas birras
y viajar con las m(al)etas vacías
por dejar volar los deseos de atrapar lo imposible y,
sin resignarse a matar las prisas ante semáforos en rojo,
imaginar que el presente es todo lo que está por llegar.
Y el futuro
tan sólo una utopía.
Más.

[Así pues.
Sigamos volando.]

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