Será falta de noción o,
tal vez, de inspiración, pero
no escribo.
Ya no escribo.
Se me llevan los demonios y no escribo.
Se me aturden los oídos y no escribo.
Me chirría la punta del bolígrafo en un alma escarchada y no.
No escribo.
Me envenenan el aire que respiro y...
no me inspiro.
Será que se ha condensado la tinta hasta fingirse cemento entre mis dedos
o será, tal vez, aún líquido concentrado en mis lacrimales,
o la savia que no mana de mis glándulas salivales.
La que alimenta mi destreza cuando... ¿escribo?
Un momento, ¡empiezo de nuevo!
Será falta de noción o,
tal vez, de inspiración, pero
no escribo.
Ya no escribo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario