miércoles, 29 de octubre de 2014

Mi corazón

Mi corazón se quiere suicidar.
Busca su muerte lenta y dolorosa.
Mi corazón va arrancándose pedazos y regalándolos en mis narices
cuando me pilla despistada
sonriéndole
a quién-sabe-quién.
Y a mis espaldas ata hilos hacia otros corazones a sabiendas que si el otro se aleja
le desgarrará.
Mi corazón es un jodido masoquista
que no le haría daño a nadie
más que a él mismo.
Maneja mis ojos a su antojo y, cual marionetas, los mueve hacia la persona que más le haga bombear,
como un yonki buscando un camello que le dé el último chute a ver si le mata, así,
buscando latidos extremos hasta el paro cardíaco.
Y nunca lo consigue, joder, nunca.
Pero es una maldita droga.
Así que no para de buscar
a ese tipo de personas.
Hasta que todo se colapsa y, enfermo, me hace llorar sangre.
Qué hijo de puta.
Mi corazón padece envidia de mi cuerpo,
lo de fuera.
Por el sentido del gusto y el tacto,
los escalofríos,
el calor de otra piel y todo aquello que provoca su mayor éxtasis.
Por eso, mi corazón,
lo de dentro,
algún día reventará en un orgasmo.


No hay comentarios:

Publicar un comentario