- Si te digo que pienses en tu persona ideal... ¿pensarías en ella?
- Pues... no, no creo.
- ¿Tú crees que has conocido ya a tu persona ideal? ¿Que la conociste tal vez?
- No lo sé, no me lo había planteado. Supongo que aún no la conozco.
- ¿Sabes qué? Yo creo que toda persona con la que tienes algo, que no se quede en un rollo de una noche, claro, llega a ser tu persona ideal al menos por un momento. Ya depende de muchos otros factores el que se quede en "un momento" o se alargue a "mucho tiempo". Pero en ese momento, captas todo lo bueno que te ofrece y, de alguna manera, te conformas, y lo aceptas como lo mejor. Entonces, ¿estás abriendo tu mente o estás renunciando, en verdad, a lo que tú querías? Es muy difícil encontrar a una persona que te ofrezca todo lo que, por así decirlo, exigías. Así como es imposible medir los sentimientos, las acciones, etcétera. Tendrías que hacer un balance entre lo que querías y lo que te ofrece, teniendo en cuenta las cosas más importantes, descontando las que lo son menos... tendrías que medir y, como ya he dicho, eso es imposible. Entonces... ¿existe tu persona ideal o idealizas a la persona?
- Entonces... idealizas a la persona.
- Mm... Pero antes de conocer a la persona tú ya tienes una serie de requisitos "ideales" que tiene que cumplir. Y aunque no los cumpla todos, si cumple la mayoría, ¿persona ideal o idealizada? Quizá mucho antes de pensar en eso ya tengas la venda en los ojos... de modo que ya no te interesa nada más.
- No me está quedando claro todo esto, ¿tú qué es lo que piensas?
- ¿Yo? Pues... no tengo la menor idea. Quizá primero esté ese momento en el que la sitúas como persona ideal... y todo lo que viene después esté idealizado.
- Puede ser, pero yo creo que depende de la persona y de esos requisitos "ideales" que tenga, depende de si la persona es más conformista o más exigente.
- ¿Y tú qué eres, conformista o exigente?
- Yo exigente, por eso me gustas...
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