Cuando se queda pequeño un "te quiero",
cuando puedes besar con palabras,
cuando brotan con su risa las lágrimas
que prenden tus llamaradas.
Cuando en droga se convierte un cuerpo,
y los ojos, puñales,
se clavan
se encierran
en otra mirada.
Cuando tus manos se vuelven ajenas
y la piel con caricias se arma.
Entonces.
Sólo entonces.
Cuando sólo manan versos de su pelo,
cuando en silencio todo parece estar claro,
cuando los detalles te rehacen
y en la intimidad te deshaces
derritiéndote en sus labios.
Cuando sus brazos,
hogar y trinchera,
cuando sus besos,
cuando su cuello,
mordisco y refugio,
cuando sus dedos.
Entonces.
Él entonces.
Cuando aparece,
y te calma,
cuando te enloquece,
cuando te araña
las ideas, los sueños
y todo lo que convierte en realidad.
Y todo lo que no se puede contar.
Y todo lo que no sabría explicar.
Entonces.
Sólo.
Entonces.
Él.
martes, 5 de mayo de 2015
En busca de.
Me buscabas.
Yo sé que el morado de tu mirada me buscaba.
Como siempre
un paso detrás de todo
lo que podríamos no haber tenido nunca.
De todo lo que pudimos no ser:
una sonrisa tras un beso al despertar,
una caricia tras un polvo al despertar.
Todo eso
en un adiós
al despertar.
Sin embargo los dioses,
ajenos y etéreos,
decidiendo sobre el destino de los días,
invitándolos a morir
en cada gesto que no vimos llegar,
en cada gesto que nos alejó de nosotros mismos,
nos dejaron atrás.
Me buscabas.
Yo sé que me mirabas
con los ojos cerrados
para evitar verme marchar,
que me nombrabas
en voz muy baja
para no molestar.
Que me buscabas, como siempre,
en lugar de abrir los ojos
y encontrar.
Yo sé que el morado de tu mirada me buscaba.
Como siempre
un paso detrás de todo
lo que podríamos no haber tenido nunca.
De todo lo que pudimos no ser:
una sonrisa tras un beso al despertar,
una caricia tras un polvo al despertar.
Todo eso
en un adiós
al despertar.
Sin embargo los dioses,
ajenos y etéreos,
decidiendo sobre el destino de los días,
invitándolos a morir
en cada gesto que no vimos llegar,
en cada gesto que nos alejó de nosotros mismos,
nos dejaron atrás.
Me buscabas.
Yo sé que me mirabas
con los ojos cerrados
para evitar verme marchar,
que me nombrabas
en voz muy baja
para no molestar.
Que me buscabas, como siempre,
en lugar de abrir los ojos
y encontrar.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)