Ves los imposibles pasar frente a tu cara,
y tú inmóvil como en un mal sueño.
Dammit.
Y te preguntas cómo aquella persona alguna vez lo vio tan claro,
tan fácil.
Y dudas...
De verdad existe?
Y te entregas a cualquieras por un beso,
por un poco de cariño.
Te das por vencida.
Sabes que tus suspiros no son por el cansancio del día...
Estás agotada.
"Merezco algo mejor."
y casi te suena a mentira ante el espejo.
¿De verdad algún tiempo pasado fue mejor?
La verdad es que ya no me preocupa.
Siempre se intenta construir con la mezcla de los restos y lo nuevo con lo que te va sorprendiendo el camino.
Usando saliva y sudor como cemento.
Pero hoy estoy aquí parada,
mirando a mi alrededor,
rota.
Buscando una razón para estas putas lágrimas, que no me valen para pegar piezas.
Para encajarlas.
Y no hay, ni una sola.
Razones, digo.
Simplemente es agotamiento.
Estoy parando a respirar...
Pienso si puedo replantearme algo...
¿De verdad existe?
Joder.
Quiero llegar a ese punto de creer en imposibles.
Silencio.
Es todo lo que queda de momento.
Esta noche.
¿Estaré ya preparada para los golpes?
Es la clase de preguntas que no debería hacerme hasta salir al ring.
Hasta salir de aquel túnel que separa la soledad nerviosa
de la seguridad abrumadora al ver el barullo del graderío.
Me pregunto:
¿necesito un hombro para llorar?
Qué va, nadie comprendería.
¿Sabes?
Hoy pensé que,
aunque mañana cambie de idea,
ya no me haces falta.
Y creo...
Creo que yo tampoco te hago falta a ti.
Estamos en paz.
Necesito un cambio.
Un punto y aparte de los de verdad.
Llegados a este punto...
me iría lejos.
Estoy agotada pero
quiero irme lejos.
Escapar!!
Quiero gritar.
Correrme
o correr, simplemente, dejando en cada paso los fantasmas que me atormentan.
O reír hasta dejar el alma escapar
y que vuelva en la siguiente carcajada.
En cambio, hoy, sólo sé llorar.
Y cagarme en la puta.
Quizá me haya perdido yo misma
y no sepa encontrarme.
O haya huido mi ánima en la última carcajada.
O me sienta atrapada en mí,
es decir,
todo lo contrario.
Quizá sí que quiera tenerte entre mis brazos.
O quizá no exista ya quien me entienda.
Quizás un "quizá" sea lo más probable.
No hay comentarios:
Publicar un comentario