Los sueños se plasman ahora en los colchones de aquellos que no quisieron despertar de su letargo.
No queda nostalgia.
Puertas que se cierran y ventanas con cristales irrompibles.
No hay salidas de emergencia, ni pasadizos secretos.
Sólo la estela de un avión que nos dejó hace tiempo.
Secretos nunca desvelados.
Silencio.
Un silencio estruendoso cual tormenta.
Calambres al contacto de una piel extraña.
Nunca la soledad fue tan tuya.
Ni siquiera mía.
Nunca vuestros cuerpos habían quedado tan lejanos.
Vuestras almas tan cerca (del vacío).
Los recuerdos en el rincón de castigo,
las esperanzas en los momentos de "no llores, resiste" y
"fue bonito mientras duró".
Bueno... ¿se fue, en verdad, el sufrimiento?
Más bien se transformó como si fuera materia.
Una materia grisácea, más que gris.
Que desgasta en lugar de desgastarse.
Y crees que no se irá.
Auxilio.
Desaparece la tierra bajo tus pies.
Agárrate a mi vida, por favor.
Nunca te vayas.
Me gustaría, al igual que a ti, creer que todo cambiará.
Una idea para arreglar todo este puto desastre.
Nunca imaginamos que este barco de carga se fuera a pique.
Ahora lo que no imaginamos es una tabla de salvación.
Es todo tan caótico...
Lo siento.
La impotencia me va consumiendo cada día.
Siento frío...
cuando me gustaría ser calor.
El calor de tu sonrisa,
la tranquilidad de tus días,
tu paz de nuevo.
De nuevo: lo siento.
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