Resistiendo las ganas de volar,
de sentir,
de llorar.
Esperando alguna oportunidad:
un sueño,
una realidad,
un deseo,
una ambición,
un sinsentido más...
Una vida normal, un momento anormal,
un universo paralelo quizá...
Soñando con poder,
queriendo ser
la esperanza perdida,
infeliz sin vida
y con vida infeliz.
Una canción, una caricia, una mirada
o cualquier momento paralizante
podría ser estresante
enredados en este sinsentido desmotivante.
Un segundo que aguarda
más silencio que la muerte.
Un comienzo, un fin,
o ambos simultáneos.
Sin subterráneo,
sin cielo,
sin futuro,
sin fruto que dé una nueva vida,
una nueva oportunidad:
una nueva canción,
una nueva caricia,
una nueva mirada,
o tal vez un beso.
Solitario, solitaria,
sendos vagan por el mundo...
y si se cruzaran no se vieran,
si se vieran, se recordaran,
mas no se sintieran,
pues cada uno al margen
asumió quedarse,
sin problemas,
sin embrollos,
con el solo inconveniente de la soledad,
la cual conlleva el desamor,
la miseria personal,
la frustración...
Si se sintieran fueran felices,
pero ese sencillo camino decidió no aparecer,
siendo tan obviamente evidente
que hasta ellos mismos se ven
como a través de un cristal.
Y se cree que ellos mismos saben de la felicidad,
pero no la quieren reconocer.
De modo que cada cual continúa su camino,
sin prisa.
Y quizá sea por ello
que no ven las piedras del camino
y continuamente tropiezan,
porque permanecen atentos el uno del otro,
esperando que finalmente
se rompa el cristal,
así como el disfraz que la soledad prestó a la felicidad,
aunque ellos no lo sepan.
Y prosiguen,
resistiendo las ganas de volar,
de sentir,
de llorar...

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