Cuando se queda pequeño un "te quiero",
cuando puedes besar con palabras,
cuando brotan con su risa las lágrimas
que prenden tus llamaradas.
Cuando en droga se convierte un cuerpo,
y los ojos, puñales,
se clavan
se encierran
en otra mirada.
Cuando tus manos se vuelven ajenas
y la piel con caricias se arma.
Entonces.
Sólo entonces.
Cuando sólo manan versos de su pelo,
cuando en silencio todo parece estar claro,
cuando los detalles te rehacen
y en la intimidad te deshaces
derritiéndote en sus labios.
Cuando sus brazos,
hogar y trinchera,
cuando sus besos,
cuando su cuello,
mordisco y refugio,
cuando sus dedos.
Entonces.
Él entonces.
Cuando aparece,
y te calma,
cuando te enloquece,
cuando te araña
las ideas, los sueños
y todo lo que convierte en realidad.
Y todo lo que no se puede contar.
Y todo lo que no sabría explicar.
Entonces.
Sólo.
Entonces.
Él.
No hay comentarios:
Publicar un comentario