En un vertedero va a acabar aquello que robaste
recogerán los pedacitos del suelo
lo sobrante
de lo que exprimiste hasta verlo agotar.
En un vertedero van a acabar
las trizas de lo que botaste al suelo
tras haber soportado tus brasas.
Le robaste la expresión
sin amenazas,
bastó que brotara tu mortal veneno.
Y su rostro
no exigía menos que auxilio
no pedía más que perdón
un equívoco llanto hacia tu escoria
un equívoco fin de la historia
pues ella acabó en un vertedero
y tú...
tú no.
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