«Pero mis palabras
son funambulistas sordos
en el circo fantasma de las utopías.»
Suso Sudón.
Hay mucha gente que habla de los funámbulos en sus poemas.
Y yo...
juro que toco el cielo con tus dedos
sin alambre ni cuerda floja.
Y no digo nada.
Y despiertas sonámbulo en mis caderas
y la gente ya no sabe de qué hablar.
Digo,
porque no sabría de lo que hablo.
Y yo cojo entre mis manos puñados de tierra en pleno vuelo
y se los lanzo a la cara a modo de antifaz.
Para cubrir sus fríos rostros
pero aún dejándoles ver
tus mejillas sonrojadas.
Y sin más preámbulos en mi destreza,
alzo el vértigo hasta no ver ni fondo ni tierra,
hasta perder el equilibrio en tus labios,
hasta echar la vista atrás y ver todo un paisaje de precipicios
mientras me envuelvo en ti como en las ramas que salvarán mi caída
aunque no caiga
ni decaiga.
Ya.
Y entonces te beso y pierdo el vértigo,
esperando que nunca necesites buscar refugio,
pero haciéndote saber
o recordándote
que si algún día te hace falta
tienes cada poro de mi piel
como regazo.
algo veo, algo veo... sigue así, sigue trabajando todo esto. Y me refiero a todo lo que he leído. Vas bien, pero siempre se puede ir mejor.
ResponderEliminarUn beso.