Moldeo mis pasos al antojo
de los versos que despojo
a deshora,
y entre el venir
y el devenir
del manojo
de tus besos a mi mente
desalojo
de desastres tu presente
(con los míos)
y no me importa tu pasado
y recojo
de tu alcoba los rastrojos
de un futuro equivocado.
Y ya no deshojo
de los pétalos la escarcha
porque mojo
con tu calor de efecto invernadero
el rojo
de mis labios,
porque este deshielo cálido
bebido por tus ojos
no es sino la trama oculta de un suspiro ávido
que se descubre cada vez que escojo,
de entre todas tus miradas,
cuando me observas de reojo.
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