Nos hicieron creer que en esta vida
hay que aguantar
y seguir adelante
sonriendo como si nada pasase,
y conformarse con el inconformismo
ignorando pequeños detalles.
Nos oprimen los suspiros
llenando nuestras paredes de propaganda
y demás mensajes subliminales.
Quieren absorber nuestro intelecto
creando...
criando vacíos mentales.
Y dejamos que todo ocurra
como si fuéramos incapaces
de pronunciar la palabra NO.
Se alimentan de nuestra absurda expectación
mientras sonríen desde su sillón
acariciando a sus sumisos gatos-marioneta.
Os lo podéis imaginar...
No somos más que burdos
ratoncillos
de alcantarilla
en busca de enseres
que hagan más acogedor
nuestro humilde escondrijo.
Y es así...
Nos venden la ambición
mientras ellos la exceden a nuestra costa.
Nos venden la moto en cada esquina
mientras aumentan la pena
por sobrepasar sus límites:
los que nos imponen.
Nos engañan para pasarnos la vida
anhelando ser otros y
así
no luchar por nosotros mismos.
Nos regalan disconformidad en las aceras,
en los buses,
en los centros comerciales...
sembrando deseos banales
para que germine la duda.
Pero no sobre ellos, sino debajo.
Debajo: nosotros.
Cuando nos bastaría con desmantelar sus manjares,
sin cuidado de acabar con su apetito
de buitres carroñeros.
Bastardos comensales.
Ojalá algún día
mueran de inanición:
- porque dejen de alimentarse de nuestros sueños.
- porque nuestra furia les desgarre
por fin
la lengua.
Porque nos devuelvan la sonrisa:
ojalá
algún día.

No hay comentarios:
Publicar un comentario